martes, 14 de marzo de 2017

ACTIVIDAD II. TEXTOS FOLCLÓRICOS. SELECCIÓN Y ADAPTACIÓN.

Antes de empezar la adaptación de tres textos folclóricos debemos resaltar la importancia del folclore en el aula, en nuestras aulas de infantil.
Como todo lo que trabajamos en el aula tiene su objetivo pedagógico, la narración de cuentos folclóricos también tiene su fin. Estimula la fantasía y la imaginación del niño. Desarrolla las habilidades lingüísticas del niño (desarrolla su lenguaje, su léxico y sus estructuras gramaticales a partir de la escucha de estas narraciones, leyendas, canciones, retahílas, que le resultan motivadoras y atractivas).
También la literatura folclórica está relacionada con el desarrollo psicológico infantil: ayuda a los niños a conocerse y a explicarse el mundo.
Como leemos en la teoría del Bloque II de Literatura Infantil “Debemos reivindicar el valor de los cuentos orales como recurso lúdico y pedagógico y hacer de la literatura un mundo mágico donde no exista la obligatoriedad, sino la voluntad por descubrir nuevos mundos”.
Debido a dicha importancia tenemos que estar preparados (los maestros) para saber adaptar adecuadamente estas narraciones a la edad de nuestros niños (3,4 y 5). Tenemos que conocer la manera correcta de hacerlo, deberemos modificar siempre respetando la gran cantidad de matices y de imágenes que la historia revela. Debemos de hacerles partícipes de ella remarcando los detalles imprescindibles. Tenemos que tener en cuenta en qué etapa del desarrollo psicológico se encuentran los niños de nuestro aula. No importa que no entiendan ciertas partes, los niños a estas edades no son capaces de globalizar.
Para comentar y adaptar en el aula, cuando sea necesario, he elegido estos dos cuentos folclóricos recopilados por los hermanos Grimm mas una retahíla (aunque investigando he descubierto un mundo maravilloso y del que no podemos olvidarnos en nuestras aulas).

Cuentos.


El piojito y la pulguita.
Un piojito y una pulguita hacían vida en común y cocían su cerveza en una cáscara de huevo. He aquí que el piojito se cayó dentro y murió abrasado. Ante aquella desgracia, la pulguita se puso a llorar a voz en grito. Al oírla, preguntó la puerta de la habitación: "¿Por qué lloras, Pulguita?" – "Porque Piojito se ha quemado."
Entonces se puso la puerta a rechinar. Y dijo Escobita desde el rincón: "¿Por qué rechinas, Puertecita?" – "¿Cómo quieres que no rechine?
+
Piojito se ha abrasado,
Pulguita llora."

Y la escobita se puso a barrer desesperadamente. Llegó en esto un carrito y dijo: "¿Por qué barres, Escobita?" – "¿Cómo quieres que no barra?

Piojito se ha abrasado,
Pulguita llora,
Puertecita rechina."

Entonces exclamó Carrito: "Pues voy a correr," y echó a correr desesperadamente. Y dijo Estercolillo, por delante del cual pasaba: "¿Por qué corres, Carrito?" – "¿Cómo quieres que no corra?

Piojito se ha abrasado,
Pulguita llora,
Puertecita rechina,
Escobita barre."

Y dijo entonces Estercolillo: "Pues yo voy a arder desesperadamente," y se puso a arder en brillante llamarada. Había junto a Estercolillo un arbolillo, que preguntó: "¿Por qué ardes, Estercolillo?" – "¿Cómo quieres que no arda?

Piojito se ha abrasado,
Pulguita llora,
Puertecita rechina,
Escobita barre,
Carrito corre."

Y dijo Arbolillo: "Pues yo me sacudiré," y empezó a sacudirse tan vigorosamente, que las hojas le cayeron. Violo una muchachita que acertaba a pasar con su jarrito de agua, y dijo: "Arbolillo, ¿por qué te sacudes?" – "¿Cómo quieres que no me sacuda?

Piojito se ha abrasado,
Pulguita llora,
Puertecita rechina,
Escobita barre,
Carrito corre,
Estercolillo arde."

Dijo la muchachita: "Pues yo romperé mi jarrito de agua," y rompió su jarrito. Y dijo entonces la fuentecita de la que manaba el agua: "Muchachita, ¿por qué rompes tu jarrito?" – "¿Cómo quieres que no lo rompa?

Piojito se ha abrasado.
Pulguita llora,
Puertecita rechina,
Escobita barre,
Carrito corre,
Estercolillo arde,
Arbolillo se sacude."

"¡Ay!" exclamó la fuentecita, "entonces voy a ponerme a manar," y empezó a manar desesperadamente. Y todo se ahogó en su agua: la muchachita, el arbolillo, el estercolillo, el carrito, la escobita, la puertecita, la pulguita y el piojito; todos a la vez.



¡¡Que cuento más curioso!! Tiene esa parte disparatada de los cuentos. A su vez es memorístico, acumulativo y encadenado porque va enlazando diferentes acciones y personajes en un orden de atrás hacia delante. Lo trabajaría en el aula con los niños, en la alfombra, que estemos todos cómodos y situados en semicírculo.
Cambiaría el lenguaje adecuándolo al castellano actual. Pero intentaría no perder ciertas palabras clave y la estructura para que el niño se divirtiera escuchándolo y seguro que posteriormente intentado repetir ciertas partes.
Lo contaría una primera vez y según viera sus inquietudes y sus caritas lo volvería a contar realizando alguna breve pregunta entre medias como por ejemplo: ¿Cómo puede ayudar la muchachita? ¿Qué harías tú? ¿Cuál sería tu final favorito?...dependiendo de la participación de los alumnos y de las contestaciones que ellos den o de las preguntas que se les vayan ocurriendo podemos realizar alguna actividad relacionada con el cuento.
Como habréis observado usa continuamente diminutivos (habitual en niños de 4 años). Es un cuento diferente, no encuadra con la estructura de los cuentos maravillosos psicoanalizados por Bruno Bettelheim, claramente porque es un cuento de fórmula. 
Los personajes principales serían el piojito y la pulguita que son los que primero sufren incluso el piojito muere (en este relato no es importante el tema de la muerte como tal, los niños de esta edad no se fijarán en este detalle teniendo el cuento una estructura tan divertida). Aunque si tiene un orden lógico, la aparición de los personajes a la vez que van desapareciendo. Por ejemplo: primero aparecen el piojito que muere y aquí empieza todo... la pulguita reacciona con un fuerte lloro que escucha la puerta y a continuación la escoba (que puede estar detrás de una puerta), y un largo etc. Posteriormente, al acabar la narración del cuento, podríamos ponerle algún tipo de música a las partes que se memorizan (a los niños les encanta y sería muy divertido). A lo largo de la narración se pueden ver los valores de la ayuda a los demás y de la curiosidad. Los personajes son bastante empáticos con el otro y sufren por las tragedias de los demás.
Sin duda, cambiaría el final, porque eso de que se ahoguen todos es un poco traumático. Además que se ahoguen “todos a la vez”. Yo creo que lo cambiaría por que la fuentecilla empezara a manar y apagara todos los fuegos, ayudando así el agua a los demás personajes del cuento (revivir). Sé que los niños de estas edades no van a sufrir como lo hacemos los adultos cuando leemos un final como éste, al contrario, disfrutan de las barbaridades o disparates que aparecen en él. Pero sigo pensando que cambiaría el final con el tema del agua que apaga el fuego, que sana, que calma, que revive. 
Os habréis dado cuenta de que los personajes de esta historia son tanto animales como objetos sin vida (no hay problema porque los niños a estas edades dan vida a toda clase de seres inertes).


La serpiente blanca.
Hace ya de esto mucho tiempo, he aquí que vivía un rey, famoso en todo el país por su sabiduría. Nada le era oculto; habríase dicho que por el aire le llegaban noticias de las cosas más recónditas y secretas. Tenía, empero, una singular costumbre. Cada mediodía, una vez retirada la mesa y cuando nadie hallaba presente, un criado de confianza le servía un plato más. Estaba tapado, y nadie sabía lo que contenía, ni el mismo servidor, pues el Rey no lo descubría ni comía de él hasta encontrarse completamente solo. Las cosas siguieron así durante mucho tiempo, cuando un día picóle al criado una curiosidad irresistible y se llevó la fuente a su habitación. Cerrado que hubo la puerta con todo cuidado, levantó la tapadera y vio que en la bandeja había una serpiente blanca. No pudo reprimir el antojo de probarla; cortó un pedacito y se lo llevó a la boca. Apenas lo hubo tocado con la lengua, oyó un extraño susurro de melódicas voces que venía de la ventana; al acercarse y prestar oído, observó que eran gorriones que hablaban entre sí, contándose mil cosas que vieran en campos y bosques. A comer aquel pedacito de serpiente había recibido el don de entender el lenguaje de los animales.

Sucedió que aquel mismo día se extravió la sortija más hermosa de la Reina, y la sospecha recayó sobre el fiel servidor que tenía acceso a todas las habitaciones. El Rey le mandó comparecer a su presencia, y, en los términos más duros, le amenazó con que, si para el día siguiente no lograba descubrir al ladrón, se le tendría por tal y sería ajusticiado. De nada sirvió al leal criado protestar de su inocencia; el Rey lo hizo salir sin retirar su amenaza. Lleno de temor y congoja, bajó al patio, siempre cavilando la manera de salir del apuro, cuando observó tres patos que solazaban tranquilamente en el arroyo, alisándose las plumas con el pico y sosteniendo una animada conversación. El criado se detuvo a escucharlos. Se relataban dónde habían pasado la mañana y lo que habían encontrado para comer. Uno de ellos dijo malhumorado: "Siento un peso en el estómago; con las prisas me he tragado una sortija que estaba al pie de la ventana de la Reina." Sin pensarlo más, el criado lo agarró por el cuello, lo llevó a la cocina y dijo al cocinero: "Mata éste, que ya está bastante cebado." - "Dices verdad," asintió el cocinero sopesándolo con la mano, "se ha dado buena maña en engordar y está pidiendo ya que lo pongan en el asador." Cortóle el cuello y, al vaciarlo, apareció en su estómago el anillo de la Reina. Fácil le fue al criado probar al Rey su inocencia, y, queriendo éste reparar su injusticia, ofreció a su servidor la gracia que él eligiera, prometiendo darle el cargo que más apeteciera en su Corte.

El criado declinó este honor y se limitó a pedir un caballo y dinero para el viaje, pues deseaba ver el mundo y pasarse un tiempo recorriéndole. Otorgada su petición, púsose en camino. y un buen día llegó junto a un estanque, donde observó tres peces que habían quedado aprisionados entre las cañas y pugnaban, jadeantes, por volver al agua. Digan lo que digan de que los peces son mudos, lo cierto es que el hombre entendió muy bien las quejas de aquellos animales, que se lamentaban de verse condenados a una muerte tan miserable. Siendo, como era, de corazón compasivo, se apeó y devolvió los tres peces al agua. Coleteando de alegría y asomando las cabezas, le dijeron: "Nos acordaremos de que nos salvaste la vida, y ocasión tendremos de pagártelo." Siguió el mozo cabalgando, y al cabo de un rato parecióle como si percibiera una voz procedente de la arena, a sus pies. Aguzando el oído, diose cuenta de que era un rey de las hormigas que se quejaba: "¡Si al menos esos hombres, con sus torpes animales, nos dejaran tranquilas! Este caballo estúpido, con sus pesados cascos, está aplastando sin compasión a mis gentes." El jinete torció hacia un camino que seguía al lado, y el rey de las hormigas le gritó: "¡Nos acordaremos y te lo pagaremos!" La ruta lo condujo a un bosque, y allí vio una pareja de cuervos que, al borde de su nido, arrojaban de él a sus hijos: "¡Fuera de aquí, truhanes!" les gritaban, "no podemos seguir hartándoos; ya tenéis edad para buscaros pitanza." Los pobres pequeñuelos estaban en el suelo, agitando sus débiles alitas y lloriqueando: "¡Infelices de nosotros, desvalidos, que hemos de buscarnos la comida y todavía no sabemos volar! ¿Qué vamos a hacer, sino morirnos de hambre?" Apeóse el mozo, mató al caballo de un sablazo y dejó su cuerpo para pasto de los pequeños cuervos, los cuales lanzáronse a saltos sobre la presa y, una vez hartos, dijeron a su bienhechor: "¡Nos acordaremos y te lo pagaremos!"

El criado hubo de proseguir su ruta a pie, y, al cabo de muchas horas, llegó a una gran ciudad. Las calles rebullían de gente, y se observaba una gran excitación; en esto apareció un pregonero montado a caballo, haciendo saber que la hija del rey buscaba esposo. Quien se atreviese a pretenderla debía, empero, realizar una difícil hazaña: si la cumplía recibiría la mano de la princesa; pero si fracasaba, perdería la vida. Eran muchos los que lo habían intentado ya; mas perecieron en la empresa. El joven vio a la princesa y quedó de tal modo deslumbrado por su hermosura, que, desafiando todo peligro, presentóse ante el Rey a pedir la mano de suhija.
Lo condujeron mar adentro, y en su presencia arrojaron al fondo un anillo. El Rey le mandó que recuperase la joya, y añadió: "Si vuelves sin ella, serás precipitado al mar hasta que mueras ahogado." Todos los presentes se compadecían del apuesto mozo, a quien dejaron solo en la playa. El joven se quedó allí, pensando en la manera de salir de su apuro. De pronto vio tres peces que se le acercaban juntos, y que no eran sino aquellos que él había salvado. El que venía en medio llevaba en la boca una concha, que depositó en la playa, a los pies del joven. Éste la recogió para abrirla, y en su interior apareció el anillo de oro. Saltando de contento, corrió a llevarlo al rey, con la esperanza de que se le concediese la prometida recompensa. Pero la soberbia princesa, al saber que su pretendiente era de linaje inferior, lo rechazó, exigiéndole la realización de un nuevo trabajo. Salió al jardín, y esparció entre la hierba diez sacos llenos de mijo: "Mañana, antes de que salga el sol, debes haberlo recogido todo, sin que falte un grano." Sentóse el doncel en el jardín y se puso a cavilar sobre el modo de cumplir aquel mandato. Pero no se le ocurría nada, y se puso muy triste al pensar que a la mañana siguiente sería conducido al patíbulo. Pero cuando los primeros rayos del sol iluminaron el jardín. ¡Qué era aquello que veía! ¡Los diez estaban completamente llenos y bien alineados, sin que faltase un grano de mijo! Por la noche había acudido el rey de las hormigas con sus miles y miles de súbditos, y los agradecidos animalitos habían recogido el mijo con gran diligencia, y lo habían depositado en los sacos. Bajó la princesa en persona al jardín y pudo ver con asombro que el joven había salido con bien de la prueba. Pero su corazón orgulloso no estaba aplacado aún, y dijo: "Aunque haya realizado los dos trabajos, no será mi esposo hasta que me traiga una manzana del Árbol de la Vida." El pretendiente ignoraba dónde crecía aquel árbol. Púsose en camino, dispuesto a no detenerse mientras lo sostuviesen las piernas, aunque no abrigaba esperanza alguna de encontrar lo que buscaba. Cuando hubo recorrido ya tres reinos, un atardecer llegó a un bosque y se tendió a dormir debajo de un árbol; de súbito, oyó un rumor entre las ramas, al tiempo que una manzana de oro le caía en la mano. Un instante después bajaron volando tres cuervos, que, posándose sobre sus rodillas, le dijeron: "Somos aquellos cuervos pequeños que salvaste de morir de hambre. Cuando, ya crecidos, supimos que andabas en busca de la manzana de oro, cruzamos el mar volando y llegamos hasta el confín del mundo, donde crece el Árbol de la Vida, para traerte la fruta." Loco de contento, reemprendió el mozo el camino de regreso para llevar la manzana de oro a la princesa, la cual no puso ya más dilaciones. Partiéronse la manzana de la vida y se la comieron juntos. Entonces encendióse en el corazón de la doncella un gran amor por su prometido, y vivieron felices hasta una edad muy avanzada.


En cuanto leí este cuento recogido por los hermanos Grimm vi claramente que lo contaría y adaptaría mínimamente para alumnos de 4- 5 años.
En esta edad los niños se encuentran en la etapa preoperacional según Piaget, donde son capaces de simbolizar y donde el pensamiento mágico basado en asociaciones simples y arbitrarias está muy presente en la manera de interiorizar la información acerca de cómo funciona el mundo. Esto es realmente necesario para que puedan disfrutar de un cuento como este.
Lo contaría, como es habitual, en el aula, sentados todos cómodamente en la alfombra en semicírculo para que todos me vean y me oigan bien. Después de relatarlo y entablar diálogo con ellos (a mí me gusta preguntar normalmente a mitad del relato, qué es lo que harían ellos, si harían lo mismo que el personaje, que creen que va a pasar a continuación, y si cambiarían el final por otro y la razón) haría alguna actividad creativa donde los niños pudieran dibujar y colorear los personajes que recuerdan del cuento o algo que les haya llamado la atención. Todos esos dibujos se pueden recopilar y crear una especie de mural en el rincón de lectura para visualizar rápidamente del cuento que estamos hablando. De esta manera lo que han vivenciado, sentido, experimentado, manipulado, se les quedará como aprendizaje para posteriores relatos.
Lo primero que modificaría al contárselo a los niños sería el lenguaje, está narrado en un castellano antiguo que ellos no entenderían. Sólo con adaptar ciertas palabras y frases al castellano actual sería suficiente. Utiliza un lenguaje sencillo y tiene la típica estructura de un cuento maravilloso. El final es ideal para los niños, es un final feliz y creíble.
Según autores que han psicoanalizado los cuentos de hadas o maravillosos (Props, Bruno Bettelheim) se suele repetir cierta estructura en los mismos. En este caso, aparece un personaje  principal como es el joven criado, humilde y trabajador, un Rey poderoso y sabio, un enigma o incógnita, concesión de dones o súper poderes, animales que cobran vida, un gran viaje, un bosque, otros reinos, la amada princesa, un desafío extremo o hazaña heroica donde consigue la total felicidad o donde acaba muriendo. Ayuda de los animales y final feliz junto a la princesa.
El protagonista en este cuento puede ser perfectamente el niño que lo está escuchando con atención, el cual, desea ser como el criado (una persona normal que puede conseguir lo que desea a partir de su curiosidad y ayudando a los demás). Por supuesto, que como en todo cuento, se vale de dones o súper poderes concedidos (simbolizado con un animal, en este caso, una serpiente y de color blanco que puede simbolizar algo bueno, positivo, puro). El niño puede imaginar, hacer volar su imaginación, teniendo el poder de entender el lenguaje de los animales (un sueño para los niños de 4 años). Con esta edad conocen y les encantan los animales de todas las clases y colores.
Como bien conocimos en el Bloque I de la asignatura, al analizar un texto literario debemos fijarnos en la forma o formato y después en el contenido. Si analizamos el contenido de este cuento, “la serpiente blanca”, tiene personaje protagonista (criado) y personajes secundarios (el rey, la princesa, los animales).
También se ve claramente la presentación, el nudo y el desenlace. Aparecen valores como la ayuda a los demás, la justicia, la curiosidad como algo positivo, como posibilidad de avanzar, de aprender, de apertura al mundo (el cual el niño está descubriendo en estos años y con la ayuda de estos cuentos maravillosos que les cuenta su profesora de infantil, imaginará y conocerá). En la parte inicial del cuento queda claramente reflejado que el valor de la curiosidad ( el criado desobedece a su Rey y come de la bandeja secreta) puede llevarte hacia cosas buenas. No siempre ser curioso tiene un carácter negativo.
En resumen, apenas cambiaría nada de la narración de este cuento excepto adecuar el lenguaje a la edad de los niños. Utilizar una entonación adecuada y acompañar siempre con gestos faciales y corporales para introducirles más en la historia (también me viene a la cabeza realizar yo la música ambiente, je, je, je, je) para que puedan imaginar lo que les gustaría ser o como quien les gustaría ser. No había leído este cuento nunca pero investigando en la recopilación de los hermanos Grimm lo descubrí y me pareció interesante para contárselo a los alumnos de 4 años. Es sencillo de entender y puede gustar mucho a nuestros peques.
Salen personajes que adoran y esperan siempre los niños, como es un rey o una princesa, los animales, aventuras al realizar un gran viaje, etc. Y si hay final feliz pues mejor.

Poesía folclórica infantil

Teniendo en cuenta la clasificación temática según el profesor Pedro Cerrillo nos encontramos con:
- Rimas de ingenio (donde se incluyen las retahílas) - Juegos y rimas de movimiento y acción - Danzas de corro.
Como Ana Pelegrín define : “La retahíla es la poesía lúdica, de escasos o múltiples elementos; el decir poético de los niños, de escasa comprensión lógica. La palabra acompaña al juego, convirtiéndose ella misma en juego, y es tratada como un juguete rítmico oral, dando paso a libres asociaciones fónicas.” (1999: 219).
He elegido una de ellas para comentar y trabajarla con los niños de infantil. Como bien se indica en el Bloque II de la asignatura, “es nuestro deber como maestros rescatar del cancionero infantil aquellas viejas canciones, todavía vivas, de modo que continúen su itinerario iluminando aulas escolares y patios de juego”. Por favor, no dejemos de recordarlas y enseñarlas a nuestros niños para que jueguen. Se memorizan con mucha facilidad y no se olvidan. Ellos las seguirán compartiendo a lo largo de sus vidas y perduraran en el tiempo, como ha ocurrido hasta ahora.
Su nombre es “Pase misí pase misá”.
Pase misí, pase misá:   
    
Pase misí , pase misá por la puerta de Alcalá, los de “alante” corren mucho, los de atrás se quedarán. (Muestra de Cádiz, cantada por Mercedes Palma Ruiz, de 10 años. Recogida por María Jesús Ruiz el 3 de mayo de 2006).

Origen: Si hay un juego infantil típicamente madrileño, es el de "pase misí". Los niños imitaban la refinada cortesía de los franceses cuando cedían el paso a alguien, sólo que el "pase, monsieur" ellos lo traducían por "pase misí". No se conoce el origen de este juego, aunque bien podría datarse en los inicios del XIX, cuando la invasión napoleónica.
 He elegido esta retahíla tan conocida entre los adultos porque me parece que es fantástica para trabajarla con los niños de 3-4 años. Debemos aprenderla a la vez que jugamos con ella. Lo hacemos primero en el aula (dos niños se ponen uno frente al otro y se cogen de las manos levantándolas un poco hacia arriba. Cada uno de estos dos elige el nombre de un color y el resto hace una fila para ir pasando por debajo mientras se canta esta cancioncilla). Cuando llegamos al final de la retahíla (los de atrás se quedarán), bajan sus brazos capturando a uno de la fila a quien le preguntan qué color prefiere. Según la respuesta se sitúa detrás del jugador a quien pertenece dicho color. Cuando ya han sido capturados todos los participantes, se traza una raya en el suelo, en medio de los dos equipos, y cada uno de ellos debe tirar hacia atrás intentando que el equipo contrario traspase la línea. El equipo que logra hacer que pase la línea el contrario, será el vencedor. De todas formas el juego puede ir variando según los intereses del niño. Más que por competir (la parte final del juego) a estas edades es más divertido reírse de cuando nos caemos al suelo.
La canción refleja claramente a través de su lenguaje, su vocabulario, que debe ir pasando por debajo de la “Puerta de Alcalá” la fila de niños, que unos irán más deprisa y que otros al final (los de atrás) se quedarán atrapados debajo de o dentro de la Puerta de Alcalá.
A esta edad como a otras los niños aprenden de forma rápida y sencilla este tipo de cancioncillas con rima y musicalidad. Sobre todo cuando lo asocian al movimiento (música y movimiento). Aprenden experimentando, moviéndose y de forma lúdica. Comparten juego con el resto de compañeros y también se trabaja la atención ya que los niños deben estar pendientes de cuando termina la canción para que no les pille debajo de la Puerta de Alcalá.
Entienden el concepto de delante y detrás (visual-espacial) y que mejor manera que practicarlo a través de este pequeño y sencillo juego acompañado de retahíla.
Con esta actividad trabajamos varias inteligencias múltiples de Gardner a la vez (que desarrollan a la persona de forma integral). La visual-espacial, anteriormente comentada, la musical, la corporal cinestésica, la lingüístico-verbal y la interpersonal.
Lo ideal es utilizar esta retahíla en los juegos de patio y compartirla con el resto de compañeros de otras aulas o de edades cercanas. Esto siempre triunfa, éxito asegurado tanto en tres años como en cuatro y cinco. Es un buen juego para un proyecto de patios en cualquier cole.
Es curioso que estas retahílas, canciones que se han transmitido oralmente de padres a hijos, de generación en generación, no se pierdan y gusten siempre a niños y mayores. Cosas tan sencillas como estas, hoy en día, trabajan de forma global al niño y favorece la socialización ("el proceso a través del cual el individuo adquiere el conocimiento, las habilidades y las disposiciones que le permiten actuar eficazmente como miembro de un grupo de la sociedad" (VEGA, 1986: 301)), tan importante en nuestra era.


Referencias bibliográficas:

Teoría del bloque I Y II de la asignatura de Literatura Infantil semipresencial (Irune Labajo).





sábado, 18 de febrero de 2017

ACTIVIDAD I: Análisis del Monstruo de colores.

LIBRO INFANTIL DE AUTOR: ANÁLISIS Y SELECCIÓN

 EL MONSTRUO DE COLORES.




El Monstruo de Colores no sabe qué le pasa.
Se ha hecho un lío con las emociones y ahora le toca deshacer el embrollo…”.

¡Hola a todos!, bienvenidos a mi elección y análisis de un libro infantil de autor que a mí personalmente me ha llamado la atención y que uso continuamente con mis alumnos y mis hijos desde que lo descubrí el curso pasado. Trabajo en un colegio concertado-católico donde la formación contínua del profesorado es muy importante para seguir implantado la innovación educativa adaptada a nuestro contexto educativo. Todo el tema de las inteligencias múltiples de Gardner, la inteligencia emocional, en particular, me llamó mucho la atención desde que Begoña Ibarrola vino en varias ocasiones a conocernos e impartir varios cursos sobre inteligencia emocional en el aula.  Nos presentó varios libros de autor para trabajar las emociones de diferentes tipos y para diferentes edades y como yo trabajo en Educación Infantil me centré en uno de ellos que fue “El monstruo de colores”.
Libro recomendado para niños de 3-6 años aproximadamente, con el cuál posteriormente se pueden realizar multitud de actividades adaptadas a 3,4 y 5 años respectivamente. Por eso me gustó, era muy sencillo, muy colorido, sus imágenes muy realistas y describía las emociones primarias de forma muy simple y adecuada para los niños de 3-6 años. Refleja un poco el lío que puede tener un niño de esas edades en su cabecita a la hora de aclarar que es lo que está sintiendo y cómo definirlo y expresarlo a los demás.
Cuando se lo cuento a mi hijo Erik de 3 años, veo en su carita atención, interés y rápidamente vienen las preguntas, tan normales a su edad, a la vez que añade nuevos sinónimos a las diferentes emociones-colores. Lo entiende perfectamente y le pone vivencias reales suyas a cada emoción-color. Lo mismo me pasa cuando lo trabajo en el aula con los alumnos de 3,4 y 5 años. Lógicamente los de cinco años ya empiezan a enlazar con algunas emociones secundarias y las actividades que se desarrollan posteriormente con ellos son diferentes que con los alumnos de tres años.


Su autora es Anna Llenas,licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universitat Autònoma de Barcelona y graduada en Diseño Gráfico por la Escuela Llotja. También tiene formación en Psicología Analítica y un postgrado en Arteterapia. Pasó los primeros años trabajando como diseñadora y directora de arte en las agencias Bassat Ogilvy&Mather y Publicis Casadevall&Pedreño. Pero un día, decidió dejar el mundo de la publicidad para emprender un rumbo propio, más artístico y personal. Desde entonces, diseña productos originales, escribe e ilustra libros e imparte cursos de creatividad y emociones. Nacida en el 77 en Barcelona (curioso, mismo año y lugar de nacimiento que yo).



Ficha bibliográfica
Título: El monstruo de colores.
Autor: Anna Llenas.
Ilustrador: Anna Llenas.
Editorial: Flamboyant.
Fecha 1º edición: Noviembre del 2012.
Edad en la que me baso para realizar este análisis: 3,4 y 5 años.

Formato:
Con referencia al formato del libro, me parece que tiene un grosor y tamaño adecuado para estas edades. De tapa dura que le da consistencia para ser manejado por niños pequeños. El grosor de las páginas es fino y adecuado. La letra utilizada tiene un tamaño ni muy grande ni muy pequeño, apropiado para los niños de 5 años que ya pueden haber empezado a leer, para los más pequeños (3-4) tiene un tamaño y tipo de letra sencillo, fácil de observar. La portada es sencilla pero muy atractiva dejando claro quién es el protagonista del libro y destacan sus colores, tema principal del libro (al ser comparados con las emociones).
El número de páginas que lo componen son 20 pero muchas de ellas sin letra y sólo con las imágenes. No está recargado de escritura y sí resalta mucho más desde un principio las ilustraciones originales y llamativas de un gracioso monstruo de varios colores (el modo de ilustrar de Anna Llenas es muy simpático y expresivo. Me encanta el uso de cartones pintados y pegados que parecen tener relieve). Este tipo de ilustraciones invitan al educador o a los padres a realizar posteriormente  una gran variedad de actividades. Es muy importante que para estas edades en infantil todo lo que les presentemos sea atrayente y les invite al juego, a compartir con los demás, a relacionarse (a cada edad de una manera diferente, por supuesto, no es lo mismo a los tres años que no sabemos compartir y sólo vemos el “yo” que a los cinco años donde ya podemos incluso trabajar en equipo).

Lo único que no cambia desde  los tres a los cinco años es que les sigue atrayendo las cosas llamativas, con colores, divertidas, manipulables, etc.





Con referencia a la tipografía utilizada en este libro cabe destacar que las frases utilizadas son sencillas y claras, con una letra también clara y sencilla. A veces no hace falta leer lo escrito porque ya las propias imágenes relatan lo que está ocurriendo, por esto mismo es ideal para tres años como para cuatro y cinco que pueden manejarse mejor en el tema de la lectoescritura. Quizá la versión pop up es más adecuada para los niños de tres años en cuanto al formato (por lo atrayente y lo que se asemeja a la realidad, ya sabemos que los niños a esta edad son totalmente manipulativos, aprenden a través de la experiencia y a través de los sentidos). 




Contenido:
En cuanto al contenido del monstruo de colores podemos hablar del tema principal: reconocer e identificar nuestras propias emociones y ponerles nombre.
A estas edades es difícil identificar lo que estamos sintiendo en cada momento y cuanto más definirlas con un nombre (ira, calma, miedo, etc). A los tres años somos un torbellino de emociones entremezcladas (como le ocurre al monstruo de colores) y necesitamos que un adulto nos vaya guiando y poniendo nombre a eso que sentimos. El educador o padre debe ayudar al niño a reconocer lo que siente en un momento dado y que mejor que a través de imágenes atrayentes y gestos exagerados.
Los niños son seres emocionales por excelencia, ya dentro del útero materno inician su vida emocional . Cuando nacen y a lo largo de toda su infancia, captan todo principalmente a través del canal de sus emociones.
Así, ante estímulos desagradables como el frío, el hambre, la soledad o un trato brusco sentirán miedo; ante una mirada agradable o un abrazo sentirán amor… Todas estas son situaciones que los niños no saben procesar todavía con su mente; pues, por su corta edad sus habilidades de razonamiento se están formando. En cambio, ¡sí saben procesar emocionalmente! Por este motivo, este libro me parece “súper adecuado” para comenzar con ello, debemos hablar su mismo lenguaje, el de las emociones. Esta es la razón principal por lo que lo escogí. Es muy necesario trabajar el tema emocional desde muy pequeños para educar personas con alta autoestima y seguras de sí mismas además de empáticas (tan necesario en nuestra sociedad actual).

Como tema secundario me parece que trata el tema de la ayuda, ayuda a los demás, entre amigos, etc. La niña del cuento (imagino que amiga) en cuanto lo ve así de liado con sus emociones aporta sus conocimientos para poder ayudarle. Le explica claramente qué debe hacer y porqué. Los niños pequeños de estas edades (tanto 3,4 como 5 años) rápidamente se dan cuenta de los temas secundarios (lo que no se ve a primera vista) en los libros infantiles.




“Tendrías que separarlas y colocarlas cada una en su bote. Si quieres, te ayudo a poner orden.”

Estructura:
La estructura es lineal, la más apropiada para los pequeños. En el inicio nos cuenta cómo el monstruo de colores no sabe qué le pasa, está hecho un lío. En el nudo encontramos cómo la niña va ayudando al monstruo a reconocer cada emoción relacionándola directamente con un color. Después de reconocerlas el monstruo las va clasificando en tarros para organizarlas y tenerlas claras.

El final de la historia es muy curioso ya que  nos damos cuenta de que hay una emoción que el monstruo desconocía pero que en cambio, la reconoce perfectamente, es de color Rosa, será el amor?... De esta manera la autora deja abierto el tema para seguir ahondando en él según las necesidades de nuestros pequeños. Con este final surgen muchas preguntas de los niños, incluso te llegan a relacionar el color rosa con el “amor” (esto lo hacen los más mayores de cinco años).

Protagonista:

Está claro que el protagonista de nuestra historia es el sencillo monstruo de colores. Es un personaje simpático y adorable. Como un poco "loquito" y necesitado de ayuda. Gracias que aparece su amiga “la niña” que empatiza con él y le ofrece su ayuda indicándole que debe hacer para no sentirse tan liado. Le guía para que sea capaz de reconocer a través de su experiencia las diferentes emociones en cada momento y las relaciona con un color (de forma que los niños lo entiendan e identifiquen fácilmente). Todo niño necesita de esta ayuda por parte de los adultos (educadores o padres) para reconocer lo que sienten en cada momento.

Realmente no me queda claro si la niña es un personaje secundario, creo que es tan principal y necesaria como el monstruo de colores en esta historia. Al igual que en el proceso de enseñanza de un niño es tan importante el adulto como el propio niño.

Valores y contravalores:
En este libro se transmiten valores como la ayuda, la empatía, la comprensión. Por más que intento encontrar un contravalor, no lo encuentro. Quizá y rebuscando mucho podemos encontrar que la simbología de los tarros de cristal cerrados puede parecer que coarta la libertad de esas emociones pero creo que no ha sido la intención de la autora. Además sería un contravalor muy difícil de percibir por niños de infantil, me ha resultado incluso complicado a mí. Los valores que anteriormente he nombrado son viables en niños de 3,4 y 5 años teniendo en cuenta en el nivel de desarrollo emocional en el que se encuentran (para los niños de tres años es todavía difícil la empatía ya que se encuentran en un estadio de egocentrismo). 

Lenguaje:
El lenguaje utilizado es muy claro y sencillo como el formato. Utiliza la descripción, comparaciones como por ejemplo cuando habla de la tristeza y dice:"es suave como el mar y dulce como los días de lluvia" (introduciendo a los prelectores a la verdadera literatura como se indica en los apuntes del Bloque I de Literatura Infantil). Está apoyado por muchas imágenes atractivas para los pequeños. Dichas imágenes son tan importantes o más que el lenguaje escrito en esta ocasión. Ya que viendo las imágenes puedes entender lo que te está contando el libro.

Conclusión:
Llegando al final de este análisis sólo puede concluir, diciendo, como pensaba al principio que es un libro adecuado tanto para alumnos de tres, cuatro y cinco años. Hay aspectos anteriormente comentados que son más o menos adecuados a una edad que a la otra, pero eso no conforma la mayoría a tener en cuenta para elegir este libro. Es un libro que se puede adaptar a las tres edades y como ya comenté anteriormente ofrece un sinfín de actividades con el monstruo de colores según la edad del niño. Más tarde os indicaré un enlace donde nos ofrecen muchas ideas para realizar con ellos. La verdad es que existe una variedad de actividades que hacer con este libro. Es algo que le caracteriza, es muy completo.
Recuerdo que el tema principal es la identificación y reconocimiento de las emociones en nuestros niños y además ponerlas nombre. Este trabajo debe ser guiado por nosotros los adultos. El mundo de las emociones ha sido olvidado durante mucho tiempo en la educación (llorar no estaba bien visto, había que aguantar el dolor, no mostrar nuestros miedos, etc). Ahora es el momento en el que este tema despierta y con mucha fuerza. El tema de las inteligencias múltiples anteriormente comentadas para formar a una persona en su totalidad, integral, teniendo en cuenta todas sus inteligencias y no sólo las que siempre se han considerado principales o importantes como la lógico-matemática, la verbal- lingüística o la visual- espacial. Ahora nos centramos también en la intrapersonal (inteligencia emocional) e interpersonal (que tiene que ver con nosotros mismos y nuestra relación con los demás, somos seres sociales por naturaleza). Por eso este libro es uno de los pioneros en tratar el tema de las emociones en niños de educación infantil. Hoy en día existen multitud de libros de este tipo y multitud de autores que se atreven con las emociones (Begoña Ibarrola es una de mis preferidas). No podemos educar a una persona en su totalidad sino tenemos en cuenta todas sus inteligencias. No podemos educar personas con una buena autoestima y seguridad en sí mismos sino le damos importancia a la parte emocional de ellas.
Por último y no por ello menos importante indicar que es un libro que pueden disfrutar a través de las imágenes niños con necesidades educativas especiales como niños con TEA (trastorno del espectro autista). Las actividades que ofrece para trabajar posteriormente son muy útiles para los niños autistas que son aprendices visuales y que tienen real dificultad en reconocer las emociones en ellos y en los demás.
No sigo más porque escribiría y escribiría de este tema durante mucho más tiempo…de formación profesional me viene.
Utilizarlo con vuestros peques ¡¡Espero que os guste!!

Mar Pérez.



Referencias Bibliográficas:

Características de los cuentos según la etapa y el desarrollo lector (Centro de Orientación de Lectura. MEC. Años 90).
Apuntes de la asignatura Literatura infantil bloque I.
Curso de inteligencia emocional impartido por Begoña Ibarrola en el Colegio María Reina- Hijas de Jesús en Madrid.

DÍA INTERNACIONAL DEL SÍNDROME DE ASPERGER

18/2/17


Día Internacional del Síndrome de Asperger. 2017.


Aprovechando que hoy se celebra el DÍA INTERNACIONAL DEL SÍNDROME DE ASPERGER vamos a recopilar los datos fundamentales sobre este síndrome y sobre la conmemoración de este 18 de Febrero.






La Organización Mundial de la Salud decretó el 18 de febrero como el Día Internacional del Síndrome de Asperger un año después de que coincidieran, en 2006, los 100 años del nacimiento del pediatra Hans Asperger, quien descubrió el síndrome, y los 25 años de la publicación en la que Lorna Wing acuña el término.
Técnicamente el Síndrome de Asperger es un Trastorno del Espectro Autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás. Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con S.A., están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante. Las personas con este síndrome sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. Generalmente tienen intereses peculiares, son torpes, no juegan en grupo y no se les dan bien los deportes. Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del niño resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir las necesidades educativas especiales de estos niños, que mayoritariamente padecen acoso escolar.
El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre. La media de edad ronda los 5 y 6 años cuando se produce el diagnóstico aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (presentan hiperactividad y déficit de atención en alguna época, su comportamiento es excesivamente infantil, aprenden a leer solos, no miran a los ojos al hablar, tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, etc.). 
Según la Lic. Rusdeiba Agelvis García, especialista en Atención Psicoeducativa del Autismo

y Directora del Centro Terapias del Desarrollo, el Síndrome de Asperger es un Trastorno del Desarrollo Neurológico que está enmarcado dentro de los Trastornos del Espectro Autista que implica: la alteración cualitativa del desarrollo social y comunicativo, intereses restringidos y estereotipados producto de la rigidez mental y comportamental. No está asociado al retardo mental (actualmente conocido como Diversidad Funcional Intelectual), ni con trastornos del lenguaje.




Los Trastornos del Espectro Autista y el Síndrome de Asperger tienen en común:


- Dificultades en el área de comunicación y lenguaje: Esto no quiere decir que tengan problemas para hablar, sino para regular socialmente lo que dicen. Les cuesta trabajo adaptar este lenguaje (erudito, independientemente del contexto social donde crezca) y es por eso que le pueden hablar de la misma manera a un compañero de clase, a un profesor o a sus padres.
-- No entienden de dobles sentidos, ironías o refranes. Se incomodan cuando alguien utiliza estas expresiones.
-- Tienen dificultades con la entonación y la carga emocional de los mensajes.
-- Les cuesta adaptar el volumen de la voz al contexto en el que se encuentran (por eso es importante la terapia de integración auditiva).
-- Tienen dificultades para iniciar conversaciones o mantenerlas de forma adecuada. Tienen restricciones de intereses, no trastornos obsesivos.
·

- Dificultades en las relaciones sociales y la reciprocidad: tienen importantes dificultades en esa capacidad de imaginar pensamientos, sentimientos y opiniones de otras personas. Tienen un pensamiento literal y rígido, pegado al significado textual de cada palabra que procesan, hechos concretos, por lo que les resulta muy complicado extraer ideas o conclusiones que no se muestren de manera explícita. Por ende las normas las terminan aprendiendo y empleando pero de manera mecánica, a través del entrenamiento. Para ellos es un mundo impredecible, en el que se sienten vulnerables e inseguros.
-- Es un mito que no les gusta relacionarse: todas las personas tienen la necesidad de pertenecer a un grupo de amigos, pero carecen de las habilidades para involucrarse.
-- Intentan compensar comportándose de forma excesivamente formal.
-- Muchos se esfuerzan por ser sociales y acercarse a las personas, pero terminan haciéndolo con torpeza. No saben interpretar las señales no verbales de lo que es adecuado o lo que se espera de ellos, por lo que pueden terminar comportándose de manera antisocial.

- Inflexibilidad mental y comportamental: No tienen las herramientas para generar alternativas o improvisar. Las rutinas y ambientes predecibles les dan seguridad y tranquilidad. Prefieren juegos mecánicos que imaginativos, son inflexibles en las reglas de juego.
-- Coleccionan elementos o información sobre el tema de interés, del que pueden convertirse en verdaderos expertos.

Las personas con Síndrome de Asperger generalmente tienen afectada el área de la coordinación motriz, fina y gruesa. Esto se manifiesta en rutinas y praxis de precisión como la escritura, subir y bajar cierres, o amarrarse los zapatos. En cuanto a la gruesa observamos una falla de coordinación generalizada, forma inestable de caminar o correr y pocas habilidades deportivas en general. Aquí es vital la Terapia Ocupacional pero en equipo con otros especialistas.







 El conjunto de síntomas más importantes del S. A. son:
     1. Deficiencias sociales: los niños carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que les cuesta interpretar emociones, no reconocen signos del intercambio de la toma de turno, no saben cuándo pueden hablar y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás no les dicen nada. Solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras). Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento sea “anormal”.
  2. Son completamente literales. Entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador. No comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. No comprenden conceptos abstractos y son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás.
  3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones con intereses exclusivos. Habitualmente se apasionan por el espacio, los dinosaurios, algunos medios de transporte, el cálculo, etc., focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito. 
  4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas. Si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían experimentan ansiedad. Pequeños cambios que aparentemente no tienen importancia a ellos les alteran muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.
  5. Presentan una psicomotrocididad dañada: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación.



Por lo demás… son niños con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. Tienen una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Necesitan adquirir habilidades sociales y requieren apoyo terapéutico/psicológico, etc. por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados. 


El Síndrome de Asperger fue oficialmente reconocido en el Manual Estadístico de Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM) en su cuarta edición, en 1994. Este manual, que se usa a nivel internacional para el diagnóstico de enfermedades y problemas psicológicos, psiquiátricos y mentales, se revisa con cierta regularidad, ya que constantemente se describen nuevos trastornos, y está actualmente en su quinta edición, en la que la categoría de “síndrome de Asperger” ha desaparecido como entidad diferenciada pasando a formar parte de los trastornos del espectro autista en los que el nivel de afectación y las ayudas que se requieran determinarán la gravedad del trastorno (grado 1, grado 2, etc.). En el libro, sin embargo, se emplea como referencia el DSM-IV, es decir, la anterior edición del citado manual diagnóstico, en el que sí aparecen como trastornos diferentes el Asperger, el autismo de Kanner, el síndrome de Rett, el desintegrativo infantil y el trastorno general del desarrollo no especificado y que, por ello, se aproxima más a la clasificación internacional de la Organización Mundial de la Salud, conocida como CIE, que en su décima edición agrupa bajo un epígrafe genérico de Trastornos Generales del desarrollo los siguientes:

- F84.0 Autismo infantil.
- F84.1 Autismo atípico.
- F84.2 Síndrome de Rett.
- F84.3 Otro trastorno desintegrativo de la infancia.
- F84.4 Trastorno hipercinético con retraso mental y movimientos estereotipados.
- F84.5 Síndrome de Asperger.
- F84.8 Otros trastornos generalizados del desarrollo.
- F84.9 Trastorno generalizado del desarrollo sin especificación.

El síndrome de Asperger afecta tanto a niños como a adolescentes y a adultos. A cada edad las necesidades que se presentan son diferentes y, por tanto, los problemas a los que se enfrenta la persona con Asperger son también diferentes pero, sin duda, el problema que durante toda su vida aparece con mayor intensidad es el de las dificultades de socialización. También el entorno inmediato sufre cambios tras haber recibido el diagnóstico porque Asperger es un trastorno que afecta a toda la unidad familiar y no solo a la persona diagnosticada.

Probablemente en este momento se puede afirmar que el Síndrome de Asperger es bastante más frecuente de lo que se creía en un principio, y podría dejar de considerarse un trastorno raro, pero las personas que no conocen a alguien con el diagnóstico ignoran qué es y, de hecho, aún hay profesionales médicos que desconocen la existencia de este síndrome o cómo se manifiesta.
Distingue el síndrome de Asperger de otros desórdenes autísticos la riqueza de vocabulario, la capacidad intelectual y, más raramente, la coexistencia del desorden con cierta torpeza de movimientos. Pero las personas con Síndrome de Asperger y aquellos con otros trastornos del espectro autista comparten el mismo rango de problemas: dificultad en la comunicación de sentimientos, el fracaso en entender las manifestaciones no verbales de los otros, dificultad que los Asperger parecen tener en la comprensión de cómo los demás, piensan o sienten, etc. Una educación temprana y oportunidad de tratamiento (o la ausencia de ambas) para el entrenamiento y desarrollo de las habilidades individuales puede afectar considerablemente el cuadro en la vida adulta.

Así pues el síndrome de Asperger es un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás. Insistimos en que no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque la media de edad ronde los 5 y 6 años cuando se produce el diagnóstico. Como ya contábamos en el apartado de antecedentes esta condición fue identificada por primera vez por Hans Asperger, un pediatra vienés, que encontró un patrón de comportamientos y habilidades cuyo conjunto de síntomas más importantes serían:
1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que les cuesta interpretar emociones, no reconocen signos del intercambio de la toma de turno, no saben cuándo pueden hablar y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás no les dicen nada. Solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y, por tanto, aunque su semántica sea rica (incluso mucho mejor que la de sus iguales), y su sintaxis correcta, fallan estrepitosamente en la pragmática.
2. Literalidad. Son literales: entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador. La mayoría no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. Tienen dificultades para comprender conceptos abstractos y son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás.
3. Intereses restrictivos. Tienen focos de interés absorbentes: se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones, en intereses exclusivos. Habitualmente se apasionan por el espacio, los dinosaurios, algunos medios de transporte, el cálculo, etc., durante la infancia, aunque los temas de interés pueden ser muy variados. Focalizan toda su atención en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos, o en actividades de colección sobre esas áreas, por lo que adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito. Es habitual encontrar personas con SA que adquieren conocimientos verdaderamente profesionales sobre un tema concreto porque sus nociones sobre su campo de interés aumentan constantemente. El tema que les apasiona puede cambiar a lo largo del tiempo aunque a veces el Asperger adulto sigue interesándose por áreas de conocimiento por las que ya mostraba interés en la niñez. En contraste con el autismo más típico, donde los intereses se centran con mayor probabilidad en objetos o partes de objetos, en el síndrome de Asperger los intereses se centran más a menudo en áreas intelectuales específicas.
4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas. Si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, experimentan ansiedad. Pequeños cambios que aparentemente no tienen importancia a ellos les alteran muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios y si, por cualquier causa, se van a alterar sus rutinas, conviene explicárselo con antelación.
5. Algunos presentan una psicomotrocididad dañada: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización en los niños porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. La torpeza de movimientos parece ser característica sólo en el síndrome de Asperger de entre todos los trastornos del espectro, aunque no hay un consenso de los expertos sobre este rasgo, y además la variabilidad de las alteraciones entre los afectados en muy alta.
Por lo demás son personas en las que no hay ningún rasgo físico que les diferencie y, por lo general, pasan desapercibidos.
El Síndrome de Asperger (SA) es el término utilizado para describir la parte más moderada y con mayor grado de funcionamiento de lo que se conoce normalmente como el espectro autista. Al igual que las demás condiciones registradas en dicho espectro se cree que el SA representa un trastorno del desarrollo con base neurológica, de causa desconocida en la mayoría de los casos, en el cual existen desviaciones o anormalidades en tres amplios aspectos del desarrollo: conexiones y habilidades sociales, el uso del lenguaje con fines comunicativos y ciertas características de comportamiento y de estilo relacionadas con rasgos repetitivos o perseverantes, así como una limitada pero intensa gama de intereses.

La presencia de estos tres tipos de disfunciones, cuyo grado puede ir de relativamente moderado a severo, es la que define clínicamente todos los trastornos generalizados del desarrollo, desde el SA hasta el autismo clásico.
No tiene cura conocida, no hay causa conocida y no se sabe por qué se produce. Solo podemos ayudar a estos niños a que tengan una vida lo más normal posible aprendiendo de forma mecánica aquellos conocimientos que otros niños adquieren de forma natural y apoyándoles cuando se enfrentan a alguna dificultad. Por todo eso es importante que los padres, los tutores, los profesores y, en general, todas las personas que forman parte de su entorno educativo, estén informados de sus carencias y necesidades y sepan cómo ayudarles en cada situación.
Las personas con autismo de alto nivel de funcionamiento merecen ser incluidas.
Todos somos diferentes. Si nos informáramos todos, estaríamos hablando no de inclusión, sino de convivencia.

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